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Según los analistas internacionales, comienza a verse una posible recuperación de la crisis económica mundial a partir del próximo año, aunque en España aún sufriremos los coletazos de esta crisis, cuya más negativa repercusión es la pérdida de empleo.

 Una crisis económica provocada por la enorme avaricia y codicia de quienes sólo sueñan en acumular dinero. La globalización ha permitido que el dinero se convierta en el gran protagonista de las relaciones económicas; ha dejado de ser un instrumento para crear actividad y riqueza, y se ha convertido en un fin en sí mismo. Hemos visto como se ha producido un colapso financiero debido a que multimillonarios, bancos, compañías de seguros, constructoras han utilizado sus recursos financieros en operaciones especulativas muy rentables, que han permitido a los especuladores ganar inmensas fortunas sin pagar ni un euro de impuestos y sin contribuir a la solidaridad y la cohesión social. Como dice Eduardo Galeano, el dinero tiene en nuestro planeta más libertad que el ser humano.

En este año convulso, ha habido caídas de gigantes de las finanzas que parecían imposible que algo les tambaleara; los muy ricos se han visto estafados por personajes tan elegantes como Madoff que han pervertido todas las reglas de la economía; los gobiernos han acudido al rescate de los bancos, la esencia pura del capitalismo; las multinacionales han pedido ayuda a Papá Estado, saltándose toda la lógica de la libertad de mercado. Todos han llorado, ricos y pobres, pero lo más duro es la pérdida de los puestos de trabajo, el cierre de pequeñas empresas y autónomos, o la enorme brecha que crece infatigable entre países desarrollados y países hambrientos de pan y esperanza. La pobreza sigue extendiéndose sin que seamos capaces de hacer nada por detenerla. Y menos en una época de crisis, donde surge la defensa de lo “nuestro” teniendo miedo a repartir. 


Daba la impresión de que el mundo se tambaleaba, de que esta crisis nos llevaría a una situación de depresión, suicidios y destrucción como la de 1929. Y la situación ha sido y es muy grave, pero parece que las medidas económicas tomadas por los gobiernos han paliado y frenado una caída en picado. 

Una crisis económica provocada por la enorme avaricia y codicia de quienes sólo sueñan en acumular dinero. La globalización ha permitido que el dinero se convierta en el gran protagonista de las relaciones económicas; ha dejado de ser un instrumento para crear actividad y riqueza, y se ha convertido en un fin en sí mismo. Hemos visto como se ha producido un colapso financiero debido a que multimillonarios, bancos, compañías de seguros, constructoras han utilizado sus recursos financieros en operaciones especulativas muy rentables, que han permitido a los especuladores ganar inmensas fortunas sin pagar ni un euro de impuestos y sin contribuir a la solidaridad y la cohesión social. Como dice Eduardo Galeano, el dinero tiene en nuestro planeta más libertad que el ser humano.

En este año convulso, ha habido caídas de gigantes de las finanzas que parecían imposible que algo les tambaleara; los muy ricos se han visto estafados por personajes tan elegantes como Madoff que han pervertido todas las reglas de la economía; los gobiernos han acudido al rescate de los bancos, la esencia pura del capitalismo; las multinacionales han pedido ayuda a Papá Estado, saltándose toda la lógica de la libertad de mercado. Todos han llorado, ricos y pobres, pero lo más duro es la pérdida de los puestos de trabajo, el cierre de pequeñas empresas y autónomos, o la enorme brecha que crece infatigable entre países desarrollados y países hambrientos de pan y esperanza. La pobreza sigue extendiéndose sin que seamos capaces de hacer nada por detenerla. Y menos en una época de crisis, donde surge la defensa de lo “nuestro” teniendo miedo a repartir. 

Daba la impresión de que el mundo se tambaleaba, de que esta crisis nos llevaría a una situación de depresión, suicidios y destrucción como la de 1929. Y la situación ha sido y es muy grave, pero parece que las medidas económicas tomadas por los gobiernos han paliado y frenado una caída en picado. 

Pero… Ahora que se habla de la salida de la crisis, tengo una imagen fijada en mi retina: el desagüe de una tubería que se ha embozado porque no puede tragar toda la basura. 

Tengo la impresión de que los gobiernos han sabido manejar bien el desatascador, pero ¿se han tomado medidas para que esto no vuelva a ocurrir? O ¿una vez salgamos de esta situación, todo volverá a ser igual?

Se ha hablado de democratizar las instituciones y organismos internacionales para regular la situación financiera. Se ha cuestionado el papel, ya de por sí devaluado, de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Nos hemos escandalizado ante las pensiones y jubilaciones de más de 50 millones de euros que recibe algún exconsejero de la Banca; o hemos asistido con estupor a cómo los más sinvergüenzas se repartían ayudas y fondos del gobierno disfrutándolas en hoteles, comidas, y lujo que va más allá del bienestar y roza la perversión. Todos hemos apuntado a la necesidad de regular y controlar el capital especulativo para que esto no vuelva a pasar.

En el año 2005, Juan Torres decía que la libertad de movimientos de la que goza el capital, especialmente el especulativo, es la causante de los grandes destrozos económicos y lo que impide que las naciones puedan hacer frente con eficacia a los momentos de crisis. Efectivamente, unos años después, estamos sufriendo las amargas consecuencias de esta advertencia.

¿Se han puesto las medidas correctoras? Si no es así, y lo único que hemos hecho ha sido capear el temporal con acierto (y ya es mucho para gobiernos maniatados), volveremos a ver como la codicia, la avaricia, la especulación, y los Madoff vuelven a surgir entre las cenizas.

Ana Noguera – Temas

 

 

 

 

 

Ana Noguera



Pero… Ahora que se habla de la salida de la crisis, tengo una imagen fijada en mi retina: el desagüe de una tubería que se ha embozado porque no puede tragar toda la basura. 

Tengo la impresión de que los gobiernos han sabido manejar bien el desatascador, pero ¿se han tomado medidas para que esto no vuelva a ocurrir? O ¿una vez salgamos de esta situación, todo volverá a ser igual?

Se ha hablado de democratizar las instituciones y organismos internacionales para regular la situación financiera. Se ha cuestionado el papel, ya de por sí devaluado, de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Nos hemos escandalizado ante las pensiones y jubilaciones de más de 50 millones de euros que recibe algún exconsejero de la Banca; o hemos asistido con estupor a cómo los más sinvergüenzas se repartían ayudas y fondos del gobierno disfrutándolas en hoteles, comidas, y lujo que va más allá del bienestar y roza la perversión. Todos hemos apuntado a la necesidad de regular y controlar el capital especulativo para que esto no vuelva a pasar.

En el año 2005, Juan Torres decía que la libertad de movimientos de la que goza el capital, especialmente el especulativo, es la causante de los grandes destrozos económicos y lo que impide que las naciones puedan hacer frente con eficacia a los momentos de crisis. Efectivamente, unos años después, estamos sufriendo las amargas consecuencias de esta advertencia.

¿Se han puesto las medidas correctoras? Si no es así, y lo único que hemos hecho ha sido capear el temporal con acierto (y ya es mucho para gobiernos maniatados), volveremos a ver como la codicia, la avaricia, la especulación, y los Madoff vuelven a surgir entre las cenizas. 

 

 

 

 

 

Ana Noguera – Temas

Ha sido una semana de contradicciones políticas en los gestos y en los comportamientos.

Han vuelto las manifestaciones a la calle protestando por la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Llamemos por su nombre lo que nos produce temblores: el aborto. El gobierno se ha esforzado en reformar y modificar una ley que contiene lagunas jurídicas, que ha quedado obsoleta, que no se adecúa a la realidad europea, y que pretende impulsar la educación sexual y las medidas preventivas frente a los embarazos no deseados. Pero en la calle sólo protestaban aquellas personas que ni ayer ni hoy ni mañana estarán a favor de que se pueda practicar el aborto. También estaba el PP.

Respecto a los que se manifiestan, todo mi respeto. El aborto no es una cuestión fácil de digerir; todos nos sentimos incómodos; las primeras, las mujeres que lamentablemente tienen que hacer frente a un situación incómoda de fracaso, de incapacidad, o de no deseo. Resulta traumático. Pero estamos frente a una cuestión moral. Se puede comprender o no. No sólo es una cuestión política que defina con nitidez a la derecha y a la izquierda, pues transversalmente habrá quien esté de acuerdo o no en ambas formaciones políticas, como también hay y habrá mujeres de toda ideología que aborten. 


Pero un Estado no impone la moral, como tampoco puede permitir que otros la impongan al conjunto de la sociedad. Un Estado garantiza derechos, respeta las decisiones individuales, y legisla para todos con ecuanimidad.

Y, ¿dónde está el PP? Entiendo que haya miembros del PP que estén en desacuerdo con esta ley y que se manifiesten. Pero no entiendo que lo haga el conjunto de la organización política como tal con su dirección a la cabeza. El PP asistió a esa manifestación buscando rentabilizar votos a corto plazo y desgastar al gobierno, cuando saben perfectamente que jamás modificarán esta ley en el supuesto de que gobernaran. No lo hicieron anteriormente. Y no lo harán después. Como nunca lo han hecho con los derechos que la sociedad va adquiriendo gracias al progreso y caminar de las fuerzas de izquierda. ¿Qué hacía allí Mª Dolores de Cospedal? Puedo imaginar en aquella manifestación a Federico Trillo, a Ana Botella, o a las fuerzas vivas del fundamentalismo de la derecha. Pero resulta más hipócrita y poco creíble que el rostro visible sea el de quien no se lo cree. 


Entramos en la semana con los presupuestos generales y el conflicto económico. Zapatero respira porque ha conseguido “por los pelos” sacar adelante las cuentas. Afortunadamente, enfrente del gobierno, no existe la oposición. Rajoy tiene demasiados frentes abiertos en su partido para poder aparecer ante la opinión pública como alguien capaz de liderar un país: Caso Gürtel, Baleares, Caja Madrid, la rebelión de los diputados vascos, la salida de uno de sus referentes catalanes… Rajoy es un hombre en tránsito. Con un discurso “previsible”, como le dijo la vicepresidente, sin emociones, ni propuestas, ni sorpresas, intentó contentar a un grupo parlamentario que necesita agarrarse a cualquier madero para no hundirse. Aunque este madero se llame en estos momentos Rajoy. Pero haría bien el Presidente del Gobierno en no confiar toda su suerte a que su oponente no consigue superar la carrera de obstáculos que supone su propio partido. ¿Qué tal si hacemos algo más de buena comunicación y pedagogía política? Se echa de menos a los buenos comunicadores como Rubalcaba, esos maestros de siempre que seguro que nos dan lecciones magistrales de cómo explicar breve y sencillamente lo que muchos aún no han entendido: ¿se suben o no se suben los impuestos, y cuáles son?

De los presupuestos pasamos a un inexistente diálogo social. Hemos visto las confrontaciones públicas entre la patronal y los sindicatos. Parece que en épocas de crisis sería momento de que todos arrimáramos el hombro. Y siempre ocurre lo mismo: cuando existen beneficios, el trabajador con tener trabajo y contrato ya tiene bastante; en los malos momentos, sólo con trabajo a destajo y sin condiciones debería conformarse. ¿Qué tal si en lugar de derechos sociales se les paga comida y cama?

Y, por último, la corrupción. El caso Millet con el Palacio de Barcelona, el alcalde de Elegido, la gestión de Jaume Matas y toda la red del PP balear que empieza a tener imputados entre sus filas, y, sigue el caso Gürtel.

Ha dicho Camps en las Cortes Valencianas que “él no sigue de cerca la cuestión, pero que los amigos son de Moncloa”. ¿Desfachatez, cinismo, hipocresía, locura, impostura, mentira? De todo un poco, señores. El PP valenciano se cae a trozos; nadie se fía de nadie; Camps se ha convertido en alguien molesto; no paran de salir conversaciones ni adjudicaciones realizadas a la trama Gürtel escondidas dentro de una contabilidad muy bien montada para que no pueda ser fiscalizada. 

Hace falta que la ciudadanía tome conciencia de que la política sigue resolviéndose en plaza pública. Es necesario indignarse, sentir, creer, participar, pero no resignarse. La resignación equivale a dejarse vencer. Y eso pretenden aquéllos que tienen algo que esconder, los que han engañado, mentido o corrompido a sus organizaciones. Si la ciudadanía no se enoja y no pide explicaciones, la política se convertirá en una selva donde gana el más ladrón, y donde pierde la razón y la justicia.

Manifiesto

“Por la contribución de las mujeres al desarrollo del medio rural”

Las mujeres del medio rural llevan décadas trabajando en silencio por la pervivencia y mejora constante de sus comunidades. Campesinas, productoras, madres, gestoras, cuidadoras…Su papel en el mantenimiento de las familias y de las explotaciones rurales es tan imprescindible como poco reconocido.

Las mujeres rurales producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en el mundo y representan más de una cuarta parte de la población mundial. Su talento, dinamismo y energía quedan demostrados cada día, en cada comunidad rural del planeta. Sin embargo, sólo son propietarias de un 2% de las explotaciones agrarias, reciben un 1% del total del crédito, y sólo se
benefician de un 5% de los servicios rurales. En el caso de España, de los más de 5 millones de mujeres que viven en zonas rurales sólo alrededor de 250.000 aparecen registradas como titulares o asalariadas de explotaciones agrarias.

La erradicación de estas diferencias injustificadas, que subsisten en todos los países del mundo en mayor o menor medida, no es sólo una cuestión de equidad, sino también de eficiencia y sostenibilidad. Reconocer la actividad crucial de este colectivo, aprovechar adecuadamente su potencial y garantizar el futuro económico y social del medio rural pasan por una promoción directa
desde todas las instancias de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en las zonas rurales, cerrando la brecha que con carácter general existe con respecto a las poblaciones urbanas.

El día Internacional de la Mujer Rural, que celebramos desde 1995, hace honor una vez al año a las labores esenciales e invisibles que los 1.600 millones de  mujeres que viven en el ámbito rural en el mundo desempeñan en sus comunidades y sociedades. Pero al igual que el trabajo y dificultades de estas mujeres son diarios, este reconocimiento debe trascender el homenaje puntual y traducirse en acciones reales que den valor, protejan y promocionen la contribución de la mujer en el mundo rural todos y cada uno de los días del año.

El desarrollo agrario y rural, equilibrado, equitativo y sostenible, es hoy más que nunca un objetivo primordial en la agenda política de todas las economías del mundo. La crisis económica mundial, y la crisis de los precios de los alimentos que la ha precedido, han puesto de manifiesto de manera rotunda la necesidad de centrar los esfuerzos en el desarrollo y modernización de este sector, que representa la primera fuente de ingresos y/o subsistencia de una gran parte de la población  undial.

Países que se encuentran en fases muy diferentes de desarrollo están diseñando y poniendo en marcha políticas de modernización de la actividad agraria. En todos ellos, las mujeres están
llamadas a jugar un papel decisivo en la evolución hacia nuevas formas de producción, que pongan en uso de manera efectiva las energías renovables y las nuevas tecnologías.

Pese a todas las iniciativas que ya se han adoptado para reducir las diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito rural, y pese a las sustanciales mejoras que se han producido desde la Conferencia de Pekín en muchas áreas, es necesario seguir avanzando en este sentido. Son numerosos los obstáculos que persisten. La participación en la vida económica y pública de las mujeres en el medio rural se ve limitada por cuestiones culturales y por la pervivencia de visiones tradicionalistas y discriminatorias de la mujer; por cuestiones legales, como las relativas a la titularidad de las propiedades agrarias que a su vez dificultan su acceso a los recursos necesarios para mejorar la productividad de las explotaciones; por cuestiones de uso del tiempo, que las mujeres deben repartir generalmente entre la familia, la casa y la actividad productiva; o de salud, dado que además de cumplir un papel reproductor, las mujeres sufren problemas específicamente relacionados con la multitud de responsabilidades que asumen en la vida diaria.

En este Día Internacional de la Mujer Rural por la Igualdad entre Mujeres y Hombres en el Medio Rural debemos celebrar y sentirnos orgullosos de todos los avances conseguidos en los últimos años. En España el Gobierno socialista, en línea con su compromiso con la promoción de la igualdad de género en todos los ámbitos, ha puesto en marcha medidas especialmente positivas recientemente, como la regulación de la cotitularidad de las explotaciones agrarias o la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, que contempla la promoción del papel de la mujer como objetivo prioritario.

Pero, al mismo tiempo, no debemos perder de vista el futuro y todas las mejoras que aún están pendientes. No sólo hacia el justo reconocimiento del importantísimo papel que este colectivo juega en todas las sociedades del mundo, y en concreto en la nuestra, sino también hacia el impulso de su participación formal en la actividad económica, en el camino hacia la modernización y sostenibilidad del sector agrario en España. De ello dependerá el futuro del medio rural en nuestro país, y que su desarrollo sea tanto equitativo como eficiente.

15 octunre 2009

Nueva York (Ap).- El famoso fotógrafo de moda Irving Penn ha muerto este miércoles a la edad de 92 años, según ha confirmado su asistente Roger Krueger. Penn fue conocido por un estilo de fotografía con un marcado gusto por la sencillez en los retratos de celebridades, moda, bodegones o lugares exóticos del planeta.

Su carrera comenzó en la década de los cuarenta como fotógrafo de moda para Vogue. Abandonó la revista en 1944 para alistarse en el ejército, pero volvió a la revista en 1946, añadiendo a su especialidad de moda, la de las fotografías de viaje.  En la década de los cincuenta, Penn se pasó definitivamente al retrato, tanto de famosos como de gente anónima.

 

TIRANT LO BLANC

Com evident experiència mostra, la debilitat de la nostra memòria, sotsmetent fàcilment a oblivió no solament los actes per longitud de temps envellits, mas encara los actes frescs de nostres dies, és estat doncs molt condecent, útil e expedient deduir en escrit les gestes e històries antigues dels homens forts e virtuosos, com sien espills molt clars, exemples e virtuosa doctrina de nostra vida, segons recita aquell gran orador Tul·li.

Llegim en la Santa Escriptura les històries e sants actes dels sants pares, del noble Josuè e dels Reis, de Job e de Tobies, e del fortíssim Judes Macabeu. E aquell egregi poeta Homero ha recitat les batalles dels grecs, troians e de les amazones; Titus Lívius, dels romans: d’Escipió, d’Anibal, de Pompeu, d’Octovià, de Marc Antoni e de molts altres. Trobam escrites les batalles d’Alexandre e Dari; les aventures de Lançalot e d’altres cavallers; les faules poètiques de Virgili, d’Ovidi, de Dant e d’altres poetes; los sants miracles e actes admirables dels apòstols, màrtirs e altres sants; la penitència de Sant Joan Baptista, Santa Magdalena e de Sant Pau ermità, e de Sant Antoni, e de Sant Onofre, e de Santa Maria Egipcíaca. E moltes gestes e innumerables històries són estades compilades per tal que per oblivió no fossen delides de les penses humanes.

Mereixedors són d’honor, glòria e de fama e contínua bona memòria los hòmens virtuosos, e singularment aquells qui per la república no han recusat sotsmetre llurs persones a mort, perquè la vida d’aquells fos perpetual per glòria. E llegim que honor sens exercici de molts actes virtuosos no pot ésser adquirida; e felicitat no pot ésser atesa sens mitjà de virtuts. Los cavallers animosos volgueren morir en les batalles ans que fugir vergonyosament. La santa dona Judic ab ànimo viril gosà matar Holofernes par delliurar la ciutat de l’opressió d’aquell. E tants llibres són estats fets e compilats de gestes e històries antigues, que no seria suficient l’enteniment humà compendre e retenir aquelles.

Antigament, l’orde militar era tengut en tanta reverència, que no era decorat d’honor de milícia sinó lo fort, animós, prudent e molt expert en l’exercici de les armes. Fortitud corporal e ardiment se vol exercir ab saviesa: com, per la prudència e indústria dels batallants, diverses vegades los pocs han obtesa victòria dels molts, la saviesa e astúcia dels cavallers ha bastat aterrar les forces dels enemics. E per ço foren per los antics ordenades justes e torneigs, nodrint los infants de poca edat en l’exercici militar, perquè en les batalles fossen forts e animosos, e no haguessen terror de la vista dels enemics. La dignitat militar deu ésser molt decorada, perquè sens aquella los regnes e ciutats no es porien sostenir en pau, segons que diu lo gloriós Sant Lluc en lo seu Evangeli. Mereixedor és, doncs, lo virtuós e valent cavaller d’honor e glòria, e la fama d’aquell no deu preterir per longitud de molts dies. E com entre los altres insignes cavallers de gloriosa recordació sia estat aquell valentíssim cavaller Tirant lo Blanc, del qual fa especial commemoració lo present llibre, per ço d’aquell, e de les sues grandíssimes virtuts e cavalleries, se fa singular e expressa menció individual, segons reciten les següents històries.

Si voleu mes .. açi l'ho teniu
  La crisis económica que estamos padeciendo y que tanto daño está causando a tanta gente debería servir para aprender de la experiencia pasada y de las causas que han conducido a la situación en la que nos encontramos. En un primer momento parecía que iba a ser así. Los economistas que habían exaltado con tanto entusiasmo las bondades del mercado autorregulado se quedaron callados y daba la impresión de que se encontraban noqueados. No obstante, se han ido rehaciendo y vuelven a las andadas.

La ceguera que padecen resulta llamativa y el peso de lo que han aprendido y enseñado es demasiado grande para que vean con claridad lo que ha sucedido. La resistencia a cambiar sus formas de pensar es tan fuerte que dentro de poco les veremos volver a explicar lo mismo y a exaltar las excelencias del mercado sin intervenciones, que pueden resultar, desde su perspectiva, dañinas para el buen funcionamiento económico. El pensamiento económico es más importante de lo que puede suponerse, como ya lo señaló con claridad Keynes en la “Teoría General de la ocupación, el interés, y el dinero”.

Las responsabilidades de lo que ha pasado son muchas. En primer lugar, de los grandes intereses económicos, y sobre todo financieros, que han presionado a los gobiernos para fomentar la liberalización de los mercados, la eliminación o disminución de los mecanismos de regulación. En segundo lugar, de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), que han presionado en la dirección de favorecer la globalización neoliberal y financiera. En tercer lugar, de los gobiernos que se han doblegado a las exigencias de los poderosos y que han tomado medidas en la dirección liberalizadora y privatizadora. En cuarto lugar, de un pensamiento económico que argumentó la necesidad de tomar las medidas correspondientes para potenciar al mercado frente a las intervenciones públicas y que ha servido de soporte teórico al proceso creciente de pasar de un capitalismo regulado a un sistema desbocado.

Los economistas con sus enseñanzas teóricas han tenido una gran parte de responsabilidad tanto por la influencia que han ejercido en las esferas del poder económico y político, como por la que ejercen a través de la enseñanza. Los numerosos graduados que han salido en los últimos años de las facultades de Economía y de Administración y Dirección de Empresas, se encontraban convencidos del buen funcionamiento del mercado que les habían enseñado. Así desde la dirección de empresas, administraciones públicas y órganos de decisión política han recomendado políticas económicas que se basaran en una adecuada asignación de los recursos a través fundamentalmente del mercado, y de rechazar el uso de políticas públicas. Todo lo que supusiera regulación, empresas públicas o servicios públicos había que eliminarlo a favor de la privatización y del mercado. Han olvidado una idea básica que señala Stiglitz en el libro “Microeconomía”: el mercado, aunque sea eficiente, que no siempre lo es, no genera por ello modelos socialmente deseables. 


Efectivamente, el mercado por sí mismo no posibilita la igualdad de rentas y de género, de derechos y oportunidades. Al mismo tiempo, causa daños al medio ambiente. Las políticas públicas, que en muchos casos responden a reivindicaciones sociales, tratan de llevar a cabo mecanismos que permitan modelos sociales más equitativos y sostenibles. Esto, que se aprende analizando la historia y el comportamiento diferente de las economías actuales y los resultados tan distintos que ofrecen, sin embargo ha desaparecido de los estudios de economía como materia central. Pero la abstracción teórica en la que se han movido las generaciones últimas les ha hecho irse despegando de la realidad concreta y optar por la elegancia formal de los modelos. Al mismo tiempo se han dejado seducir por el virtuosismo académico, que apenas tiene que ver con la realidad social en la que nos encontramos. La elección racional que tanto impacto ha tenido en la economía, y también en la sociología, ha conducido a errores apreciables a la hora de analizar a fondo las relaciones sociales existentes y los procesos dinámicos a los que las sociedades se encuentran sujetas.

Además de haber confiado tanto en el mercado, lo limitado de su análisis les ha impedido observar lo que estaba sucediendo. En el enfoque estrecho en el que han caído no tenía cabida el análisis de las burbujas especulativas financieras e inmobiliarias, la desigualdad económica y social, la pobreza y las capacidades de las gentes para realizar un proyecto digno de vida. Todo se reducía a magnificar el crecimiento sin adentrarse en el estudio sobre los pilares en que ese crecimiento se sustentaba y a quién se dirigían los frutos de ese crecimiento

De todos modos, siempre ha habido voces minoritarias, unas partiendo de la ortodoxia, pero negándose a hacer esas grandes simplificaciones, o desde la heterodoxia, que han supuesto un contrapunto a esos análisis. Han sido estos planteamientos los que han advertido de los peligros en los que la economía se había metido, y son estos enfoques los que nos pueden salvar de la debacle a la que la economía dominante nos ha conducido.

La crisis debe servir para repensar los supuestos teóricos de la ciencia económica, y estos a su vez deberán utilizarse para crear unas condiciones económicas diferentes de las que se han dado en las últimas décadas. El problema es que no parece que vayamos por ese camino ni en el pensamiento ni en la realidad. Los votantes se inclinan por optar por posiciones políticas de derechas y de centro derecha que son precisamente las que han hecho más para crear las condiciones de las causas que han originado la crisis. Los partidos de izquierda moderada se encuentran perdidos sin dar opciones diferentes y sin ofrecer a las gentes vías que se desmarquen de la ideología de la globalización financiera. Esto explica la crisis de la izquierda moderada y que ascienda, en algunos países, una izquierda con unas posiciones más críticas. 

Carlos Berzosa (Temas)

As I get ready for the CAP and EPI events, I’ve been thinking more about the issue of crowding in. (See also Mark Thoma.) And I’m coming more and more to the conclusion that the public debate over fiscal stimulus, which views it as an agonizing tradeoff between possible benefits now and certain costs later, is wildly off base.

Just to be clear, we’re talking about fiscal stimulus in a liquidity trap — that is, under conditions in which conventional monetary policy has lost traction, in which the Fed would set interest rates much lower if it could. Under more normal conditions the conventional view of stimulus is more or less right. But we’re in liquidity-trap conditions now, and will be for a long time if official projections are at all right. So what does that imply?

First of all, as I and others have pointed out, fiscal expansion does not crowd out private investment — on the contrary, there’s crowding in, because a stronger economy leads to more investment. So fiscal expansion increases future potential, rather than reducing it.

And yes, there’s some evidence to that effect beyond the procyclical behavior of investment. The new IMF analysis of medium-term effects of financial crisis finds that

the evidence suggests that economies that apply countercyclical fiscal and monetary stimulus in the short run to cushion the downturn after a crisis tend to have smaller output losses over the medium run.

So fiscal expansion is good for future growth. Still, it does burden the government with higher debt, requiring higher taxes or some other sacrifice in the future. Or does it? Well, probably — but not nearly as much as generally assumed.

Here’s why: first, in the short run fiscal expansion leads to higher GDP, which leads to higher revenues, which offset a significant fraction of the initial outlay. A billion dollars in stimulus probably leads to only $600 million or a bit more in additional debt.

But that’s not the whole story. Crowding in raises future GDP — which raises future tax revenues. And the rise in revenues relative to what they would have been otherwise offsets at least some of the burden of debt service.

I’m not proposing a fiscal-stimulus Laffer curve here: it’s probably not true that spending money actually improves the government’s long-run fiscal position (although that’s certainly within the range of possibilities.) What I am suggesting is that fiscal stimulus under current conditions, where the Fed funds rate “ought” to be around -5 percent, does much, much less to hurt that long-run position than the headline number would suggest.

And that, in turn, means that penny-pinching on stimulus is deeply, destructively foolish.

Paul Krugman

 

 La implantación de las políticas neoliberales desde hace ahora casi justo treinta años ha estado vinculada muy directamente con la continua disminución del poder sindical y se ha basado en gran medida en provocar la máxima desconfianza de los trabajadores hacia los sindicatos.

En las dictaduras que sirvieron como campo de experimentación para las políticas liberales se recurrió para ello a la pura eliminación física de miles de sindicalistas. Una práctica, por cierto, que aún no ha desaparecido: en 2008 fueron asesinados 76 sindicalistas en todo el mundo y 49 de ellos sólo en Colombia a manos de paramilitares de extrema derecha o fuerzas del Estado que han asesinado a 2500 en los últimos 20 años.

La revolución conservadora de Reagan y Tatcher se enfrentó sin contemplaciones con los sindicatos pero su estrategia demasiado contundente estuvo a punto de producir un peligroso efecto rebote contra la propia patronal. Así, y al igual que la retórica revolucionaria en política económica se reconvirtió más tarde en el más tecnocratizado y neutro “ajuste estructural”, el enfrentamiento directo con los sindicatos se sustituyó por una forma más suave y sibilina de socavar su influencia y su poder de negociación.

En lugar de combatirlos fieramente, en primer lugar se puso a su disposición una parte pequeña en términos relativos pero sustancialmente grande de recursos materiales y financieros procedentes del sector público (lo que de paso también permitía fortalecer a las organizaciones patronales). Con ellos se ha generado y alimentado en muchos países una burocracia sindical más preocupada de gestionar la provisión de bienes y servicios (turísticos, inmobiliarios, financieros,…) y de autoreproducirse que de movilizar a los trabajadores en defensa de sus intereses. Entre otras cosas, porque la “paz social” y la desmovilización es el precio explícito que hay que pagar para que se sigan sosteniendo las organizaciones que, al amparo de esta “generosa” política gubernamental, se han convertido en empresas tan costosas que no pueden autofinanciarse con las solas cotizaciones de sus afiliados.

En segundo lugar, se han ido estableciendo paralelamente regímenes cada vez más descentralizados de negociación y de establecimiento de las condiciones laborales. Bien de modo directo, en muchos casos y como aspira a conseguir la patronal española, o indirecto a través de la flexibilización, de la expansión del empleo temporal, de la desarticulación y desmembramiento de las grandes empresas y, por supuesto, de la disminución de la capacidad de resistencia de los trabajadores gracias a las políticas deflacionistas que han generado deliberadamente el desempleo que desarma y desmoviliza a los trabajadores.

Finalmente, el debilitamiento de los sindicatos ha sido la inevitable consecuencia de la cultura del individualismo que ha promovido el neoliberalismo, de la material destrucción de lazos e infraestructuras para la interrelación y el encuentro social, y de una bien estudiada estrategia comunicativa orientada a difundir constantemente la idea de que las organizaciones sindicales son simplemente estructuras corruptas, inútiles, que solo defienden a sus afiliados (como si eso, por cierto, fuese malo), y dominadas por dictadores y haraganes de las que deben huir los trabajadores que de verdad quieran conseguir mejores condiciones de trabajo.

Esta continua presión de los poderes para dificultar la actuación de los sindicatos en defensa de los trabajadores y para desnaturalizar su función ha tenido éxito: muchos líderes y sindicalistas se han derechizado al amparo de los privilegios que tienen a su alcance y la desconfianza fundada o no que se ha generado ha dado lugar a una casi general disminución en las tasas de afiliación sindical en los últimos años.

En España este proceso ha sido quizá más agudo. Principalmente, como consecuencia de la debilidad intrínseca de un sindicalismo que provenía de la dictadura y del contexto más difícil en que han debido actuar los sindicatos cuando la consolidación de los derechos sociales que ha traído la democracia y el retardado Estado del Bienestar han estado constantemente amenazados y limitados por el impacto de las políticas neoliberales que al mismo tiempo se han aplicado.

La consecuencia ha sido que nuestra tasa de afiliación (15%) es de las más bajas de la OCDE (detrás de la de Estados Unidos y Francia, aunque por razones y en condiciones muy distintas) y que haya bajado en más de diez puntos desde el inicio de la democracia. Y no creo que se pueda considerar como un simple fruto de la casualidad que nuestra baja afiliación sindical (y la más alta afiliación de las empresas españolas a las organizaciones patronales, 72%) haya ido paralela en estos últimos años con una peor evolución del empleo (más precario), del paro (más numeroso), de los salarios reales (más bajos) o del mayor número de trabajadores pobres. 


El sentido común más elemental indica que cuanto más poder de negociación tienen los sindicatos y más trabajadores afiliados haya, mejores serán las condiciones de trabajo que podrán conseguirse. Si no fuera así, no se entendería el constante combate que los empleadores y la patronal mantienen con las organizaciones sindicales, el descrédito que permanentemente tratan de sembrar y las dificultades de todo tipo que las empresas más poderosas imponen para impedir que sus trabajadores se afilien a los sindicatos. 

Juan Torres (Temas)

Los expertos en cambio climático ya dan por seguro que las temperaturas aumentarán dos grados y creen que la lucha debe centrarse en evitar que se llegue a los cuatro a final del siglo XXI, como predice la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office). Podría ocurrir incluso hacia 2060 o 2070 si no se reducen pronto las emisiones de gases de efecto invernadero, alertó ayer con un informe presentado en Oxford. Ese ascenso de la temperatura podría poner en riesgo el abastecimiento de agua potable a la mitad de la población mundial. “La gente dirá que es un escenario extremo, y lo es, pero también es un escenario probable si no se toman medidas drásticas”, dijo el doctor Richard Betts, jefe de Impacto Climático del Centro Hadley y autor del informe.

El estudio fue presentado en una conferencia que reúne a más de 130 expertos para analizar cuáles serían las consecuencias de un incremento de más de dos grados en las temperaturas de la Tierra. Elaborado por el Hadley Center, un centro de la Met Office especializado en estudiar el cambio climático, el estudio se ha realizado por encargo del Ministerio británico de Energía y Cambio Climático. Su titular, Ed Miliband, lleva semanas alertando del peligro de que no se alcance un acuerdo mundial de reducción de emisiones en diciembre próximo en Copenhague.

Un aumento medio de cuatro grados significa que las temperaturas subirían mucho más en algunas zonas. En el Ártico, por ejemplo, podrían crecer hasta 15,2 grados, y en el África occidental y algunas regiones del sur, 10 grados, provocando grandes sequías. Todos los modelos informáticos pronostican reducciones de lluvias de hasta el 20% en esas zonas de África y en América central, el Mediterráneo y partes de Australia. En otras zonas, como por ejemplo India, las lluvias pueden aumentar un 20% o más, provocando así un aumento del riesgo de inundaciones.

“Todos esos impactos pueden tener enormes consecuencias para el suministro de alimentos, el acceso al agua potable y la salud”, según Richard Betts. “Sin embargo, es posible evitar esos peligrosos aumentos del nivel de las temperaturas cortando las emisiones de gases de efecto invernadero. Si llegan a su cota más alta en el próximo decenio y luego se reducen rápidamente, puede ser posible evitar al menos la mitad de esos cuatro grados de calentamiento”, añadió Betts.

 

El Gobierno aprobó hoy los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2010, con un déficit del 5,4% para la Administración Central, tres décimas menos que el previsto anteriormente y un recorte del gasto del 3,9%, lo que supone un esfuerzo de contención de gasto “sin precedentes” en todas las partidas no prioritarias.

Así lo anunció hoy la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario, donde recordó que los Presupuestos se enmarcan en un contexto de crisis, por lo que son “austeros”, comprometidos con el cambio de modelo y con un “marcado” carácter solidario.

En esta misma línea se manifestó al vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que consideró que el Presupuesto de 2010 también incidirá en la recuperación del empleo al garantizar el gasto social y la protección a los ciudadanos que más han sufrido los efectos de la crisis económica.

En este sentido, Salgado recordó que la mayor parte del ajuste en el empleo ya se ha hecho, pero que la tasa de paro se situará en el 17,9% este año, en el 18,9% en 2010 y en el 18,4% en 2011. “Esperamos que la medida no supere el 19%”, señaló, tras reconocer, sin embargo, que, al ser una media, es posible que la tasa supere esta cifra en algún momento del próximo año.

A su parecer, los Presupuestos comienzan el camino del reequilibrio de las cuentas públicas, aunque siempre en el marco de la condición de no retirar los estímulos económicos y fiscales hasta que la recuperación se “consolide”, tal y como acordó ayer el G-20 y como ya había puesto de manifiesto el Ecofín. “Por supuesto lo estamos aplicando y buena muestra de ello son los Presupuestos”, subrayó.

LOS INGRESOS CRECERAN UN 21%.

Según las cifras, los ingresos del Estado, después de la cesión a los entes territoriales, alcanzarán los 121.626 millones de euros el próximo año, un 21,2% más que la previsión de liquidación de 2009, mientras que los gastos se situarán en 185.249 millones de euros, un 3,9% menos.

Salgado explicó que la subida fiscal supondrá más ingresos para las administraciones territoriales (unos 2.810 millones), que tienen que figurar en los Presupuestos, lo que ha hecho que el Gobierno incremente el límite de gasto no financiero en esa misma cantidad para no detraer de forma adicional el gasto de los ministerios.

“No parecía razonable”, señaló la vicepresidenta económica, quien recordó que el techo de gasto se aprobó antes del aumento de impuestos y explicó que del incremento de los ingresos por la subida fiscal, sólo 3.000 millones se quedan en el Estado durante 2010 para reducir el déficit. Esto provoca que las previsiones sitúen ahora el déficit estatal en el 5,4% para 2010, tres décimas menos, y también en el conjunto de las Administraciones Públicas, hasta el 8,1%.

Preguntada por cómo se va a conseguir esa cifra de ingresos, Salgado explicó que algunas medidas puestas en marcha en 2009 se compensarán, en parte, en 2010, mientras que la crisis irá reduciendo sus efectos, lo que permitirá que la recaudación de los diferentes impuestos empiece a recuperarse el año que viene, excepto el IVA, que seguirá a la baja por la pérdida de beneficios de las empresas.

En cuanto a la partida de gastos, reiteró que el límite es de 185.249 millones, algo superior al planteado en el mes de junio, aunque aseguró que el Gobierno no está incumpliendo lo aprobado en dicho mes por el Parlamento, ya que allí sólo se aprueba un objetivo de déficit del que después se deduce el límite gasto.

PARTIDAS DE GASTO.

Salgado explicó que la caída del 3,9% hay que compararla con el gasto finalmente ejecutado en 2009, que se elevó en 16.898 millones debido a las medidas fiscales y a las partidas adicionales destinadas a la protección social, sobre todo a los desempleados para paliar los efectos de la crisis.

En concreto, adelantó que el gasto de personal crecerá un 2,7% en 2010 debido al incremento retributivo de 0,3% para las administraciones públicas, al 0,3% destinado a financiar los planes de pensiones de los empleados públicos, a la congelación de las retribuciones de los altos cargos y a la reducción de la oferta de empleo público.

Este incremento se destinará, fundamentalmente, a los ministerios de Justicia e Interior y no se deberá tanto a incrementos retributivos como a una mayor dotación de personal para cumplir con el Plan de modernización de la Justicia.

Los gastos corrientes, por su parte, aumentarán “muy ligeramente” y sólo por el efecto de la Presidencia española de la UE –que se celebrará en el primer semestre de 2010–, ya que el resto serán muy similares a 2009. Las transferencias corrientes, que suponen el 55% del total de gasto no financiero, caerán un 7,3% por los esfuerzos de austeridad no ligados al gasto social ni a los compromisos del nuevo sistema de financiación autonómica.

Las inversiones también descenderán, aunque serán asumidas por entes que no forman parte del presupuesto consolidado y que tienen capacidad de endeudamiento, lo que permitirá que las inversiones productivas se lleven a cabo, igual que las de I+D.

EL 51,6% A GASTO SOCIAL.

Con todo, el 51,6% del gasto se destinará a gasto social, el 21% a trasferencias a otras administraciones, el 6,3% a I+D e infraestructuras, el 6,6% al pago de los intereses de la deuda, el 6,2% a la financiación de servicios públicos básicos y el 8,3% restante a otras actuaciones económicas.

La ministra aseguró que el Gobierno estará “muy vigilante” en este sentido y que todos los ministerios han puesto de manifiesto su compromiso y disposición para ser austeros. “Siendo los Presupuestos más duros, también seguramente han sido los más fáciles para la ministra de Economía, gracias a la absoluta solidaridad que he encontrado en todos los ministros”, aseveró.

Llegado este punto, pidió que, con estas cifras, aquellos que reclaman mayores reducciones de gasto expliquen dónde las harían, ya que el gasto cae en todas las partidas que no son prioritarias.

Salgado aseguró que los Presupuestos se sustentan en el cuadro macroeconómico elaborado en el mes de junio por el Ejecutivo, que contempla una caída interanual del PIB del 3,6% para 2009 y del 0,3% para 2010. A su parecer, el Gobierno sigue estando de acuerdo con estas previsiones, tal y como indican los últimos datos conocidos.

SIN REVISAR LAS PREVISIONES.

“Creemos que podemos mantener esta previsión con los datos que tenemos”, aseguró Salgado, tras recordar que estas previsiones también incorporan una previsión de deuda del Estado de 41,7 puntos sobre el PIB en 2009 y de 49,1 puntos en 2010.

Así, para el conjunto de las administraciones, la deuda será de 53,4 puntos sobre el PIB este año y del 62,5 puntos el año que viene, aunque, según la ministra, el peso de la deuda en España en relación con el PIB será “considerablemente inferior” a otros países del entorno, cerca de 20 puntos menos.

A su juicio, con todos estos datos, el Gobierno podrá cumplir con su objetivo de mantener la protección social y la consolidación de algunas partidas como la atención a la Dependencia, así como mantener la inversión productiva y preparar así al país para el futuro.

Si quereis conocer más PGE-2010

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